viernes, 13 de junio de 2014

Catalunya y el derecho a decidir

El rey ha abdicado. Inmediatamente después de la abdicación se han manifestado ya diversos partidos políticos y corrientes, en el seno de algunas de las organizaciones políticas más representativas, a favor de la reforma constitucional y la República. Millones de ciudadanos se han planteado en España y han hecho pública, en todas sus comunidades autónomas, a través de los cauces que permite la libertad de expresión y manifestación, su voluntad de que nuestro ordenamiento constitucional fuese modificado, en el sentido de que se estableciera que la forma política del Estado dejara de ser una Monarquía parlamentaria para transformarse en una República, una forma política que ya ha sido experimentada en este país en dos ocasiones.

Puede que las circunstancias sociales, la conveniencia económica o razones coyunturales de política nacional o internacional recomienden que tal reforma constitucional no se lleve adelante en este momento. Empero, nadie, de la izquierda o la derecha democráticas, se podría plantear que la voluntad soberana del pueblo español, libremente expresada, vía referéndum o a través de sus representantes en las Cortes, no pueda modificar la forma política en la que se ordena nuestro Estado. Por tanto, razones fundamentalmente circunstanciales no pueden imponerse a la máxima democrática de que la soberanía nacional reside en el pueblo `español´, y si éste expresase su decisión de que en España se instaurase un régimen republicano, de ninguna forma se podría negar y violentar dicha voluntad.

Por tanto, y siguiendo el mismo razonamiento, fundamental, radical y profundamente democrático, sin pararse en interpretaciones de carácter circunstancial: ¿Por qué los mismos partidos que se declaran republicanos en sus estatutos fundacionales, y circunstancialmente monárquicos, se amparan en la inviolabilidad del texto constitucional para no aceptar el derecho a la autodeterminación; aunque sí estarían de acuerdo, pues así lo establecen sus estatutos y muchos de sus representantes y representados, en que se reformara la Constitución para que el Estado español se transformase en una República? ¿Por qué no cabe, consecuentemente, la opción de que la Constitución española se reforme o se interprete de tal manera que se acepte la posibilidad de una consulta que incluya el derecho de autodeterminarse a los pueblos que así lo decidan? ¿Por qué se confunde Ley con legitimidad?

En todo caso, como quedó constancia durante el proceso constituyente, hace ya casi 40 años, los partidos políticos de izquierdas españoles, que defendieron durante la clandestinidad el derecho a decidir y, en consecuencia, la autodeterminación, modificaron su postura durante la transición y pactaron con las fuerzas políticas conservadoras, el ejército y la monarquía un texto constitucional que no reconoce este derecho. Un derecho que recogía, por ejemplo, una resolución del 27º Congreso del PSOE, aprobada en diciembre de 1976, apenas dos años antes de la redacción de la Carta Magna: “el Partido Socialista propugnará el ejercicio libre del derecho a la autodeterminación por la totalidad de las nacionalidades y regionalidades que compondrán en pie de igualdad el Estado federal que preconizamos… La Constitución garantizará el derecho de autodeterminación”, manteniendo que “el análisis histórico nos dice que en la actual coyuntura la lucha por la liberación de las nacionalidades… no es opuesta, sino complementaria con el internacionalismo de la clase trabajadora”.

En este momento conviene realizarse una serie de preguntas que calibren la calidad democrática de nuestro sistema y la voluntad de cada uno de nosotros de aceptar la decisión de unos ciudadanos cuya opinión y legítima opción política no tiene por qué coincidir con la nuestra:

-¿Un demócrata puede negarse a aceptar esta realidad política y social y empeñarse en negar la posibilidad de que los catalanes puedan decidir su destino político?

-¿Un demócrata puede afirmar, sin temor a equivocarse, que España es la única nación y que no existe ninguna otra realidad o identidad nacional y, consecuentemente, estamos en condiciones de imponerla al resto de los ciudadanos?

-¿Un demócrata puede ratificarse en que la única legalidad posible es la de la Constitución del 78, sin atender a su posible modificación o una interpretación favorable al derecho a decidir?

-¿Un demócrata debe situarse en la posición esencialista que se recoge en el artículo 2 del texto constitucional: “la indisoluble unidad de la Nación Española...patria común e indivisible de todos los españoles”?

Estamos, pues, en un debate de carácter eminentemente político y de profundidad democrática, que pone en solfa nuestro propio sistema de Estado y en el que, al final, no se puede recurrir a meros argumentos historicistas; o envolverse en el articulado de la Constitución para no hacer frente a la realidad social; o afirmar que son cuestiones electoralistas las que propenden a ciertos partidos catalanes a mostrarse especialmente reivindicativos; o refugiarse en la indisolubilidad de España, cuando lo que realmente están en juego son derechos fundamentales.

Por tanto, de esta reflexión se sigue que un demócrata convencido de que otra forma de estado es posible, de que la Constitución no es irreformable, de que los pueblos son sujetos de derechos, de que las personas tienen derecho a decidir sobre su futuro, debería decir sí a la posibilidad de que un pueblo ejerza el derecho a decidir su porvenir y, analizada la situación política y social de Cataluña, no cabe otra opción que convenir que no se puede imponer el modelo actual de convivencia político-administrativa desde el estado español, si no fuese aceptado por los ciudadanos catalanes, de cuya voluntad soberana depende su organización política.

Concluyo con una cita de Roberto Viciano, catedrático de Derecho Constitucional de la Universitat de València, que comparto: “Aunque en un Estado democrático descentralizado no existan razones objetivas para entender el deseo de autodeterminación, hay que respetar la voluntad de las personas y de los grupos que lo integran puesto que, en gran medida, lo que a un pueblo le puede provocar el sentimiento de opresión es el hecho de que no se le dé la oportunidad de elegir libremente entre todas las alternativas políticas que, en abstracto, son posibles”.

(Esta entrada es una recreación de un texto para la evaluación de la asignatura `Didáctica de las CC.HH. y SS. y TIC´ del Grado de Humanidades de la UOC).

domingo, 8 de junio de 2014

La red es un arma cargada de futuro

Me atrevo a violentar el título de uno de los poemas más conmovedores de Celaya. Me tiro a la piscina y afirmo, con gran temor de errar en la sentencia, que Gabriel Celaya no hubiera dudado en usar la web para poner altavoz a sus comprometidos versos, sin la sordina que significan las palabras políticamente correctas, los verbos recién inventados para dulcificar la tragedia del hambre, los circunloquios cultos y enrevesados para que no se entiendan las desgracias del hombre. Celaya nos grita:

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.


Y hoy recogen su herencia, y la de tantos otros que decidieron que siempre merece la pena el compromiso, aquellos que, conscientes de la relevancia de sus actos, optan por sumarse a la tarea de cambiar las cosas, de variar el curso de la historia, fantaseando con la quimera de que no es verdad que este mundo que nos ha tocado en suerte sea el único posible, la única opción que nos ofrece el porvenir que otros quieren dictarnos.

Recientemente, el festival de Cannes premió el trabajo Ma’a al-Fidda (Silvered Water, Syria Self-Portrait), dirigido por Ossama Mohammed. Se trata de una obra de denuncia descarnada de lo que está ocurriendo en la `lejana´ Siria. Esta guerra ya se ha cobrado alrededor de 140.000 víctimas. De nuevo, y ya son incontables los casos, contando con la pasividad, la indiferencia y hasta con la connivencia de la comunidad internacional.

Uno de los elementos esenciales del documental de Ossama Mohammed es la participación de lo que se ha convenido en llamar activistas de la red. La página del festival nos cuenta que el director "conmocionado por esta guerra, decidió contactar por chat con una joven cineasta kurda, de Homs, a la que preguntó: `Si estuvieras en Homs con tu cámara, ¿qué filmarías?´. La película cuenta la historia de ese encuentro".

Y es que la Guerra de Siria, como antes las revoluciones en Túnez o en Egipto, se ha televisado gracias, entre otras fuentes, a las grabaciones de los activistas sirios que se arriesgan a contar lo que estaba y continua sucediendo, entre otros lugares, en la ciudad de Homs. De este compromiso nació el documental `Not Anymore: A Story of Revolution´, del activista americano Matthew VanDyke.

Siguiendo esta estela, cabe destacar el trabajo del cineasta Adam Pletts, cuyo titulo `La revolución está siendo televisada´ nos anticipa ya la esencia de su contenido. Su gran aportación es que se construye sobre la historia de seis activistas de los medios en Siria. Hay un momento de este documental en el que uno de ellos afirma: "My camera is my weapon". Celaya dijo lo mismo, pero entonces no existía Internet.

viernes, 30 de mayo de 2014

Del `Yes, we can´ al `Podemos´ castizo, vía Social Media

En el post inmediatamente anterior a este, dedicado a la Política 2.0, comentamos que el primer presidente Social Media de la historia es Obama. Ya en el 2008 cabalgó sobre las redes sociales y logró un apoyo que arrasó, entre otros colectivos, en el voto joven. Según el Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá de Henares, "el presidente Barack Obama logró la mayoría de los sufragios con el 66% de apoyo entre los menores de 30 años".

Las circunstancias sociales, políticas y económicas en las que se desenvolvió aquel proceso electoral poco tienen que ver con el momento histórico que está atravesando nuestro país; pero , como mínimo, hemos de convenir que existen dos paralelismos evidentes entre el sorprendente resultado del nuevo partido "Podemos", y el "Yes, we can" obamiano. 

En primer lugar, el nombre, una evidencia, incluso una perogrullada, pero que no debe pasar inadvertida, pues se ha usado un eslogan como denominación de una organización política. El nombre de la mayoría de las formaciones políticas es descriptivo, la nueva formación utiliza la marca para movilizar y se sube al carro de un `claim´ que se ha convertido en un mantra de una determinada forma de interpretar el mundo. 

En segundo término, las redes sociales se transformaron en la plataforma para que una formación política de nuevo cuño, cuyo nacimiento apenas se produjo cuatro meses antes de las elecciones europeas de mayo de 2014, obtuviese un resultado sorprendente, muy por encima de los vaticinios de las empresas de estudios de opinión. El universo de las redes aún está, por las enormes desviaciones que se han evidenciado entre los estudios prelectorales y la realidad, fuera del alcance de los gurús de las encuestas. 

No hay que desdeñar, claro está, que la Televisión ha sido el trampolín desde el cual el nuevo líder de "Podemos" se ha aupado a los primeros puestos de la popularidad política; sin embargo, este impulso original no puede justificar el `sorpasso´ de esta formación a otras organizaciones políticas que, en el mismo espectro ideológico, han logrado peores resultados en comunidades tan relevantes como Madrid. 

A partir de las 23 horas del 25 de mayo, fruto de la publicación de los datos de los resultados electorales, prácticamente definitivos,  las redes sociales hirvieron de `tweets´ y `me gustas´ que revelan la clickactividad de millones de personas que, estrechamente vinculadas a la realidad política a través de la web, intervienen activamente y amplifican las diversas y divergentes aportaciones de los influencers. 

Por si esto fuese poco, la revelación de que una nueva organización se ha colado en el anquilosado panorama político español ha disparado el interés por "Podemos" y el nuevo líder, de forma tal que se han multiplicado exponencialmente los seguidores de ambos en las redes sociales. La monitorización de esta realidad, ya no tan virtual, será la nueva tarea para los `expertos´en opinión y su correspondiente traducción a resultados en las elecciones que ya están a la vuelta de la esquina. 

Hemos pasado del universal eslogan del primer presidente negro de la historia de EE.UU., al "Podemos" castizo de una formación política que ha modificado para siempre la forma en que los partidos tradicionales en España se van a relacionar con sus potenciales electores. Si las organizaciones políticas no entienden que se está produciendo una revolución horizontal, dentro y fuera de la red, su futuro es más negro, si cabe, que lo que auguran las `prestigiosas´ empresas de estudios de opinión y el sentido común. 

viernes, 23 de mayo de 2014

Política 2.0: Un nuevo marco de referencia en la blogosfera

`No pienses en un elefante´, lo dice el propio Lakoff en el prólogo del libro, es “una guía práctica tanto para ciudadanos activistas como para cualquiera que tenga un serio interés por la política. Avisa el autor: “Para que los demócratas puedan ganar en el futuro, el Partido tiene que ofrecer al país una visión moral clara, una visión común para todos los progresistas”. El libro fue publicado con motivo de las elecciones en USA de 2004.

Cuando George Lakoff escribe `No pienses en un elefante´ ya se había desarrollado, sobre todo en Estados Unidos, cuna de las grandes aportaciones a la red, una notable cantidad de blogs de carácter político que influían, en cierta medida, en la opinión pública norteamericana. Sin embargo, Lakoff apenas hace referencia a estos nuevos medios o herramientas de comunicación y se centra en la potencia de los medios de comunicación tradicionales: prensa y TV, fundamentalmente.

En el año 2008, cuatro años después de las elecciones que dieron su segunda victoria a George W. Bush, Obama asume la presidencia de EE.UU. después de una campaña que será recordada y estudiada por ser la primera en que el uso masivo e inteligente de las redes sociales –en las cuales podemos encuadrar el universo bloguero- movilizó conciencias y modificó el rumbo de las cosas. Obama, dicen algunos, es el primer presidente de la era del Social Media.

El `Yes, we can´, ocupó las redes sociales. La política 2.0 se hizo realidad y la blogosfera, claro está, no se mantuvo al margen, empezando por el blog del propio candidato: http://www.barackobama.com. El activismo al que se refería Lakoff y el lenguaje que recomendaba utilizar para romper el universo mediático republicano se hizo, en cierta medida, realidad con la eclosión de este nuevo `redicalismo´, si se me permite el neologismo, convertido en clicktivismo efectivo, real, movilizador… Según Jascha Franklin-Hodge, de Blue State Digital: “La campaña comprendió el poder de Internet para que la gente participara en el proceso en una magnitud nunca vista antes”.

En un artículo de Núria Almiron sobre los weblogs políticos, se afirma que “las consecuencias políticas de este tipo de publicaciones ya han tenido una influencia notable en la vida real”. La autora se refiere, seis años antes del fenómeno Obama, al cambio de liderazgo en el Senado estadounidense en diciembre de 2002. Así pues, lo que está claro es que los blogs han entrado en la arena política para quedarse, y en Estados Unidos, antes que en cualquier otro lugar, los partidos políticos financian ya con publicidad los blogs más exitosos.

¿En qué medida Lakoff es relevante para modificar el lenguaje que se usa en la red? ¿Continúan siendo valiosas sus aportaciones para que el marco de pensamiento deje de ser patrimonio exclusivo del pensamiento conservador? A mi juicio, lo mismo que son válidos los avisos del escritor estadounidense a los profesionales de la comunicación para que sean conscientes de su responsabilidad; también estas mismas precauciones son útiles para los blogueros que se acercan a la red con el ánimo de informar sobre la actualidad política, social, económica…

La blogosfera es un universo en expansión, si bien se ha producido un tamizado, tras la explosión inicial, que se ha orientado hacia la calidad de las fuentes frente a la cantidad de la oferta, inabarcable, de la web. Consecuentemente, hoy existen blogueros de cabecera, `influencers´ profesionales que han sabido situarse, elegir su `target´, escoger sus fuentes y ofrecer la información que esperan sus seguidores. En definitiva, adquirir credibilidad, el gran déficit 2.0.

Estos influenciadores producen opinión y, entre otras, opinión política. Muchos son periodistas que, provenientes de los medios de comunicación tradicionales, se han incorporado a la web. Otros, los más, son `nativos digitales´ que saben usar las herramientas disponibles. A los blogs, suman las redes sociales como facebook o twitter, con personalidad propia, pero que añaden sus potencialidades a la red de blogs, su efecto multiplicador, exponencial.

En la blogosfera encontraremos pues todo tipo de información, y la realidad hipertextual nos llevará hacia lugares nunca imaginados cuando nos lancemos a explorar determinados conceptos o a profundizar en las entrañas de un tema de actualidad. Por eso la lectura de Lakoff es relevante, tanto para los practicantes activos del blogging, como para aquellos que se conforman con su mero consumo. Todos deben, debemos, tomar conciencia de que el lenguaje no es gratuito, que se ha de evitar que el monopolio del pensamiento esté en manos de unos pocos, fruto de la construcción de un marco de interpretación del mundo, frente al cual, a poco que nos descuidemos, estaremos inermes.

La ciencia cognitiva nos enseña que no basta con activarse en red. “Los progresistas”, afirma Lakoff, “saben que tienen que invertir en medios de comunicación”. Por extensión, hablamos ahora también de la blogosfera y del universo 2.0. “Lo que no suelen saber”, hace hincapié Lakoff, “es que tienen que invertir en el enmarcado y el lenguaje”. Y eso, nos descubre el autor “es cosa de lingüistas y de científicos cognitivos”. Se trata, en resumen, y no es poca cosa, de modificar tu propio marco de referencia.

(Esta entrada es una recreación de un texto para la evaluación de la asignatura de `Escrituras hipertextuales´ del Grado de Humanidades de la UOC).

domingo, 18 de mayo de 2014

Análisis lexicométrico de las noticias sobre el salto de la valla de Melilla

Se ha elegido un tema muy connotado emocionalmente, pues estos asuntos son los que nos hacen plantearnos si nuestra forma de relacionarnos e interpretar el mundo es correcta, si los argumentos que han sido válidos hasta la fecha son acertados, si las preguntas, caso de habernos interrogado profundamente sobre estos aspectos, con adecuadas.

María Teresa Cabré Castellví, en su texto `La lexicometría como método de localización de rasgos ideológicos´, nos dice que "un análisis de un texto ideológico deberá incluir, por un lado, la relación entre las formaciones discursivas y las posiciones que sostienen en el campo social e ideológico, y, por otro, la selección y combinación de las unidades lingüisticas en relación a su propio enunciado".

La noticia, por mejor decir, las diversas informaciones que se publicaron sobre el salto de la valla por las personas que están acampadas en la frontera de Melilla con Marruecos, y que tuvo lugar el pasado 18 de marzo, constituyen el corpus de análisis lexicométrico que se estudiará utilizando la herramienta Antconc versión 3.2.1. Se ha incluido en el programa una lista de exclusión de palabras que son unidades léxicas sin contenido específico, con el fin de evitar el ruido.

Se han escogido diversos textos informativos, no editoriales o artículos de opinión, sobre esta noticia. Se han elegido medios españoles de ámbito nacional; pero también medios de comunicación de carácter regional -Faro de Vigo, Heraldo de Aragón...-, e incluso un medio mexicano de habla hispana: Vanguardia.

Lo primero que llama poderosamente la atención es que la mayoría de los medios, por no decir todos, carecían de testigos directos de este hecho. Todos ellos se remiten a la información de agencias, mayoritariamente de la agencia pública de información EFE, para componer sus informaciones. Por esta razón, el relato de los hechos, con matices, a veces notables, se basa en el despacho de esta agencia de información española.

El raquitismo redaccional de los medios de comunicación españoles obliga a que la mayoría de los acontecimientos sean `cubiertos´ con informaciones provenientes de fuentes ajenas al periódico -gabinetes de comunicación de empresas e instituciones-, por profesionales colaboradores o, en gran parte de las ocasiones, como en el caso que nos ocupa, agencias de información.

Pero, regresando al puro análisis lexicométrico, la cuestión de partida es: ¿la información será tratada como un asunto de carácter humanitario, o, por el contrario, estamos ante un tema de seguridad nacional?

Vallamos al primer avance sobre qué términos son los más reiterados en la información. Este gráfico, que se puede ampliar clicando sobre él, nos presenta los 20 términos que aparecen con mayor frecuencia en los medios escogidos:

 Enlace al gráfico ampliado
Lo primero que llama poderosamente la atención en el relato de los hechos es que la palabra `inmigrantes´, con diferencia, es la más frecuente, seguida por la ubicación del acontecimiento y, a continuación, una serie de términos que, reiteradamente, hacen referencia a temas que tienen que ver son la seguridad. En el siguiente gráfico se presentan estos términos y su frecuencia: 

 Enlace al gráfico ampliado
George Lakoff, en su libro `No pienses en un elefante´, nos avisa de que el ámbito emocional es el más frágil y manejable y de que las `amenazas´, como las que pusieron en marcha un sentimiento generalizado de miedo tras los atentados del 11-S, son elementos instalados en nuestra forma de interpretar el mundo, metáforas que constituyen nuestro `marco´de pensamiento. 

Continuemos. Las informaciones identifican a las personas que están acampadas al otro lado de la valla con tres palabras fundamentalmente, por este orden: inmigrantes, personas y subsaharianos. Aquí va otro gráfico fruto del análisis lexicométrico de las informaciones: 

Nos hemos aproximado a un hecho de una naturaleza muy compleja y, emocionalmente, de complicada digestión intelectual. Sin embargo, los medios, al menos en un primer acercamiento a la información que, con el pasar de los días, se incorporaría a la agenda informativa como un tema de gran relevancia, carecen de la información suficiente para un análisis certero de los acontecimientos y optan por clonar sus narraciones, aportando muy poca información; pero sí, a la vista del análisis lexicométrico, con un sesgo hacia la ín-seguridad de la frontera y prestando una atención singular al `asalto´de los `inmigrantes´. 

Con el ánimo de reafirmar la tesis de que los medios apenas acuden a fuentes diversas con las que nutrir sus informaciones, si no la narración del despacho original de EFE Y Europa Press, editada posteriormente con más o menos oficio e intención por los redactores correspondientes -algunos medios optan por la literalidad-, incluimos a continuación dos enlaces sobre la concordancia de un par de términos de gran relevancia en las informaciones que se han analizado: seguridad y asalto.

Además, no está demás echar un vistazo a dos medios de comunicación cuyas líneas editoriales divergen, habitualmente, en la forma de interpretar y, consecuentemente, narrar los hechos: El País y La Razón. En los dos casos, fruto de la clonación de las informaciones de agencia a la que antes hacíamos referencia, y a la coincidencia en la manera en que este hecho fue tratado por la mayoría de los medios, el fruto del análisis lexicométrico arroja similares resultados en estos dos medios de comunicación:



Concluyo con una cita de la lingüista María Teresa Cabré a la que ya aludimos en este mismo post: "Los datos no tienen valor sin una interpretación de los mismos, sin embargo el método lexicométrico debe ser tenido en cuenta por parte del estudioso para una interpretación ideológica más completa de los acontecimientos sociales". 

jueves, 15 de mayo de 2014

Narración y ergodicidad

Raine Koskimaa, en su estudio "Close reading": hipertextos de ficción, lleva a cabo un análisis de la obra hipertextual de ficción `Afternoon. A Story´, publicada en 1987, en primer lugar para Apple y, posteriormente, para PC. Koskimaa se aventura a bautizar al autor, Michael Joyce, como "El Homero del hipertexto de ficción", sin duda por su atrevida apuesta por un modelo de relato que nadie antes que él había abordado con éxito.

`Afternoon´ fue puesto en el mercado por la compañía de software Eastgate Systems, que desarrolló, ya en 1982, un programa hipertextual diseñado específicamente para autores literarios. De entonces a hoy la literatura hipertextual se ha inclinado cada vez más hacia el multimedia, pues la tecnología y los aplicativos son cada vez más asequibles e intuitivos, gracias a lo cual los autores están en condiciones de desarrollar sus obras en formatos que poco tiempo antes requerían del trabajo o, cuanto menos, la colaboración de un experto.

Koskimaa, refiriéndose a la obra de Joyce nos dice que "el hipertexto trata, en definitiva, de la libertad del acto de lectura". En el caso de `Afternoon´, "el lector sólo puede escoger dentro de los límites fijados por el autor, y eso no puede compararse a la libertad que posee el mismo autor". Y prosigue Koskimaa: "la actividad del lector está limitada a la interpretación, y eso es totalmente diferente al rol que tiene el autor a la hora de crear un texto".

En `Afternoon´, el lector está en disposición de elegir el orden de la narración, un papel que antes era exclusiva competencia del narrador. Consecuentemente, el lector puede interpretar de manera muy diversa los acontecimientos a los que se enfrenta, variando el orden, tanto de la historia como de la trama.

Y en esta oferta hipertextual, si hay algo muy destacado, es que el lector-narrador no se encuentra con un único final. En este aspecto, Koskimaa confiesa que sigue la tesis de Espen Aarseth, para quien el hipertexto de ficción "no pertenece al género narrativo". Se inclina por sustituir la calificación de texto narrativo por la denominación texto ergódico.

Otras obras hipertextuales

Cabe la posibilidad de acercarse a la literatura hipertextual desde un software específico, pues hay obras en el mercado que necesitan de una instalación previa que facilite la inmersión del interesado; pero también hay una interesante oferta literaria a la que se puede acceder en línea, sin software hipertextual ad hoc.

El caso de `My body´, de Shelley Jackson, puede ser un buen aperitivo para internarse en esta literatura, pues ofrece una propuesta en la que se integra arte e hipertexto, sin demasiadas pretensiones tecnológicas, pero muy asequible para aquellos que no han invertido demasiado tiempo en esta nueva oferta literaria.


`Parthenia´, de Margot Lovejoy, es una denuncia de la violencia hacia las mujeres, utilizando las posibilidades del hipertexto para construir un relato abierto a la participación de todas aquellas personas que quieran dejar constancia de su historia sobre la violencia hacia las mujeres.

Con la red y el recurso al hipertexto, la autora quiere superar el anonimato al que se encuentra restringido este tipo de violencia y hacer visible el sufrimiento de las víctimas. Margot añade en la web un mapa para ayudar a navegar al lector y utiliza diversos recursos gráficos -tipografía, colores, imágenes...-, y además ofrece la posibilidad de colaborar con este proyecto.

Sobre `My boyfriend came back from the war´, de Olia Lialina, la reseña de Joan Campàs acerca de esta obra la define como una historia "sobre el amor y la soledad", en la que la autora rusa utiliza diversas posibilidades de las que ofrece la red. En esta obra "a partir de los sentimientos y las emociones que produce una situación personal, establece un esquema narrativo interactivo en forma de conversación".


En el caso de `These waves of girls´, que obtuvo el reconocimiento de la Electronic Literature Organization en 2001, Caitlin Fisher nos pone frente a una hipernovela compuesta por "una serie de historias cortas, interconexiones, imágenes gráficas, efectos de audio y meditaciones desde el punto de vista de una chica de cuatro años, de una chica de diez años y de una chica de veinte años, que pueden ser la misma persona, explora la memoria, la juventud, la crueldad, la niñez y la sexualidad, a partir de historias de la vida cotidiana como pueden ser ir a la escuela, pasear en bicicleta, ir al campo, o salir con los amigos".

Finalmente, en el año 2002, se publica en la web `Data Diaries´, de Cory Arcangel. En la intro de la obra se puede leer el siguiente texto: "The computer did the work, and he just gave it a form. His discovery was this: take a huge data file--in this case his computer's memory file--and fool Quicktime into thinking it's a video file. Then press play. Your computer's memory is now video art. Quicktime plays right through, not knowing that the squiggles and shards on the screen are actually the bits and bytes of the computer's own brain. The data was always right in front of your nose. Now you can watch it". Una propuesta hipermedia que requiere de la instalación del programa Quicktime en nuestro terminal.  

miércoles, 14 de mayo de 2014

Cómo dar a conocer tu blog

A estas alturas de la película es más que evidente que el publicar en un blog no es sinónimo de relevancia. Enric Bruguera, en su obra Los blogs, ofrece una serie de consejos acerca de cómo lograr que tu bitácora -personal, colectiva, corporativa...- alcance el éxito que se espera.

La red es casi infinita. En particular, la blogosfera ha alcanzado unos números que no permiten pensar que la mera existencia de un blog suponga otra cosa que ocupar un espacio minúsculo en el universo de la red. Así pues, hay que seguir una estrategia que nos acerque al fin que nos hemos propuesto: Conseguir la relevancia entre el público que nos hemos fijado como objetivo. Nuestro target, si hablamos en términos de marketing.

Bruguera destaca entre las tecnologías de interacción y las estrategias de comunicación y relación: la actualización, el estilo, los canales de comunicación, enlaces de hipertexto, la sindicación de contenidos, retroenlaces, enlaces recomendados... Todos estos aspectos son, sin duda, fundamentales a la hora de lograr nuestros fines. Sin embargo, hoy existen nuevos elementos tan o más importantes que conviene tener en cuenta: las redes sociales, el posicionamiento -SEO y SEM- y la analítica web. 

No es intención de este post profundizar en cada uno de estos aspectos, pues no estoy ni cualificado ni, consecuentemente, en condiciones de suplantar a los expertos en estas materias; pero si al menos de reflexionar acerca de cómo ha cambiado el panorama de la búsqueda de la relevancia y de la reputación en la web durante los últimos años. 

El bloguero debe de saber que las redes sociales -facebook, twitter o linkedin- por citar algunas de las que mejor funcionan en este país, se pueden convertir en las mejores aliadas para lograr que nuestros post adquieran la audiencia que buscamos. Cada red social tiene sus características y no producen el mismo tráfico, ni de la misma forma. Conviene saber que los resultados, además, no son inmediatos, pero sí, a la larga, muy relevantes. 

En cuanto al posicionamiento, existen técnicas ya muy desarrolladas para que nuestra página logre ascender en los buscadores, de tal forma que si alguien espera encontrar una información relacionada con la materia sobre la que trata nuestro blog el buscador situará la página entre las primeras referencias. En un universo casi infinito, los buscadores, fundamentalmente Google, son nuestro mejor socio o el gran enemigo, depende de nuestra pericia. Cabe incluso la posibilidad de pagar por mejorar nuestra posición en el buscador, gracias a lo cual el blog aparecerá en los enlaces patrocinados, sobre las referencias gratuitas o a su derecha. 

Por último, y sin ánimo de ser exhaustivo, el recurso de la analítica es fundamental. Cómo si no sabremos del éxito de nuestra página... La analítica se ha transformado en una ciencia en la que las empresas están invirtiendo muchos recursos y conocimiento. Al fin, saber quiénes son y cómo se comporta nuestro público es fundamental para satisfacer sus expectativas o adecuarse a sus demandas. Avinash Kaushik puede ser una gran referencia para comenzar nuestra inmersión en la analítica 2.0.

Guerra civil cultural

Décadas antes de que George Lakoff escribiera su best seller `No pienses en un elefante´, y sin restar mérito a sus interesantes conclusiones sobre el uso del lenguaje, el filólogo alemán, de origen judío, Víctor Klemperer escribió una obra que ha dejado una huella notable en mi actitud frente a los medios de comunicación, la literatura, la publicidad…: `La lengua del Tercer Reich´.

Klemperer afirma que “la expresión de una época se define también por su lenguaje”. Por su parte, Talleyrand escribió que “el lenguaje sirve para ocultar los sentimientos del diplomático”, por extensión, aquel que tiene aviesos fines que no quiere delatar con sus palabras.

Sin embargo, a mi juicio, también el lenguaje, cuando se analiza con el suficiente tiempo y templanza, ofrece gran cantidad de información sobre las verdaderas intenciones del discurso. La sentencia Le style cèst l`homme viene a significar que, si bien las afirmaciones de una persona pueden ser mentira, su lenguaje, en cambio, nos ofrece suficiente información sobre sus reales propósitos.

Pasemos ahora, por un momento, a ver lo que Lakoff afirma sobre cómo se modela el pensamiento, añadiendo en la actualidad las conclusiones y los estudios de la ciencia cognitiva y de la neurociencia, ambas disciplinas de reciente desarrollo: “lo peor es la serie de mitos en los que creen liberales y progresistas… Estos mitos datan de la Ilustración, y el primero de ellos dice así: La verdad nos hará libres. Si nosotros contamos a la gente los hechos, como la gente es básicamente racional, todos sacarán las conclusiones acertadas. Pero gracias a la ciencia cognitiva”, prosigue Lakoff, “sabemos que la gente no piensa de esa manera. La gente piensa mediante marcos. La verdad, para ser aceptada, tiene que encajar en los marcos de la gente”.

Lakoff, explica cómo, por ejemplo, Lewis Powell, principal asesor de la Cámara de Comercio de EE.UU., ya en 1970, apenas 25 años después de que finalizara la II Guerra Mundial, escribió un documento con destino al entorno conservador en el que proponía “dotar cátedras para enseñar a estas personas –se refiere a los estudiantes- a pensar en la dirección correcta”. De tal forma que, según Lakoff, se han creado think tanks conservadores con el fin de generar `pensamiento´. “Descubrieron la importancia de los marcos y como enmarcar cada cuestión clave”, hace hincapié Lakoff, es decir, que el lenguaje piense por mí, parafraseando a Schiller.

Paralelamente, Lakoff afirma que, verbigracia, “los conservadores apoyan a sus intelectuales. Crean oportunidades mediáticas. Tienen estudios en sus propias instalaciones y así es fácil acceder a la televisión. El ochenta por ciento”, según Lakoff, “de los bustos parlantes de la televisión pertenecen a los think tanks conservadores”. Y el lenguaje que usan es el propio del padre estricto, que define “lo que es una sociedad buena”. Lakoff llama a esta estrategia la “guerra cultural”, a través de la cual se crea un marco de interpretación de la realidad “gracias al trabajo de sus intelectuales, de sus profesionales del lenguaje, de sus escritores, de sus agencias publicitarias y de sus especialistas en los medios”.

La metáfora del padre estricto

Unas líneas más arriba ya habíamos apuntado la transcendencia que el pensamiento conservador le otorga a la figura del padre estricto, así como a un lenguaje que define cómo ha de ser “una sociedad buena”. Por ejemplo, Lakoff se refiere al discurso del presidente de EEUU en 2004, a la sazón George W. Bush, en el que afirmó que “se podía rebajar el déficit a la mitad suprimiendo el gasto basura”. Esta eliminación de la `protección social´ se argumenta acudiendo a valores morales, pues lo que hay que hacer es premiar a los buenos, en contra de la gente que abusa de los “malos” programas sociales. “La gente que cree en la moral del padre estricto y que la aplica a la política”, nos dice Lakoff, “creerá que ése es el buen camino para gobernar”.

La figura del padre estricto, por mejor decir del patriarcado, de carácter religioso y profundamente enraizada en nuestro modo de interpretar el mundo, es materia de análisis en el estudio de Joan Campàs sobre la “Iconografía de Dios y Asherah”. Campàs nos dice que “el patriarcado no designa solo una forma de familia fundada en el parentesco masculino y el poder paterno, sino también toda estructura social basada en el poder de los padres. El príncipe de la ciudad o el jefe de la tribu tienen el mismo poder sobre todos los miembros de la comunidad que el padre sobre los integrantes de su familia”.

Si esta misma reflexión la trasladamos al ámbito específico de la política y, en particular, al entorno que analiza Lakoff, éste afirma que “los niños hacen lo que dice su padre. Sin rechistar. La comunicación se produce en una sola dirección. Y lo mismo ocurre con la Casa Blanca. Es decir, el presidente no pregunta; el presidente dice. Si uno es una autoridad moral, sabe lo que es bueno, tiene el poder y lo ejerce”.

Esta “guerra civil cultural”, como la adjetiva Lakoff, se incardina con el renacimiento de los movimientos evangélicos y el fundamentalismo religioso, que refleja Castells en su obra `La era de la información. El poder de la identidad´, cuya manifestación más reciente es el fenómeno Tea Party, relacionado con la incesante búsqueda de identidades. Lakoff avisa de que los intelectuales conservadores saben que “la gente vota más por sus valores y por sus identidades que por sus intereses económicos. Lo que han hecho”, prosigue, “es crear, a través del enmarcado y del lenguaje, un engarce entre la moral del padre estricto en la familia y la religión por una parte, y la política conservadora, por otra”. 

Metáforas del terror

Este marco de pensamiento se ha potenciado más, si cabe, a raíz de los luctuosos acontecimientos sobrevenidos tras el atentado de las Torres Gemelas y contra el Pentágono, por cierto, este último mucho menos publicitado que el de Nueva York, arguyendo razones de seguridad nacional.

Lakoff explica que “nosotros no tenemos conciencia de las imágenes metafóricas, pero forman parte del poder y del horror que experimentamos cuando las vemos”. De hecho, la mayor parte de nuestro marco conceptual es inconsciente y podemos, consecuentemente, no ser conscientes de nuestro pensamiento metafórico. Con esta ventaja juega el discurso conservador, que se ha centrado en, de nuevo haciendo uso de la figura del padre estricto: “El mal anda suelto en el mundo. Nosotros tenemos que mostrar nuestra fuerza y destruirlo. Se pide castigo y se pide venganza. Si hay bajas y daños colaterales, qué se le va a hacer”.

Concluyo con una cita de Lakoff que podría haber suscrito Klemperer y viceversa: “Hay otro mito que también procede de la Ilustración, y dice así: Es irracional actuar en contra del propio interés y, por tanto, una persona normal, que es racional, razona sobre la base de su propio interés”. Error. Los conservadores saben, han sabido siempre, que movilizar las emociones es la mejor arma política posible.

(Esta entrada es una recreación de un texto para la evaluación de la asignatura de `Escrituras hipertextuales´ del Grado de Humanidades de la UOC).

viernes, 9 de mayo de 2014

Ya no hay centro y periferia

Es muy común la errónea interpretación de los acontecimientos históricos describiendo o analizando su desarrollo desde nuestro modo de ver el mundo, con los parámetros del momento de la historia en el que vivimos.

De la misma manera, cuando nos acercamos a los géneros literarios del siglo XXI tendemos a creer que la forma en que estos se nos presentan en la actualidad fue siempre así, que desde el principio de los tiempos la lectura de los textos impresos fue intimista, que los libros, antes los pergaminos, los papiros y las tablas... estaban pensadas para que un lector individual se acercara a su contenido en la soledad de su sala de lectura, en la biblioteca del monasterio o en el cabo de Sunion, en silencio, frente al mar Egeo...

No es hasta el siglo XIX cuando los `especialistas´ -profesores, filólogos, críticos, editores o bibliógrafos...- comienzan con la canonización de los textos, concluyendo un proceso que comenzó con la aparición de la imprenta y la posterior revolución industrial que `democratizó´ el acceso generalizado a los productos impresos y, consecuentemente a las obras que, a partir de entonces, rompiendo radicalmente con su ejecución oral, comenzaron a leerse en silencio, para sí, individualmente.

En este contexto hemos de situar el concepto de literatura pues, como afirma Carlos Moreno Hernández, en su obra `Literatura e Hipertexto´, "solo después del triunfo del liberalismo puede hablarse de un acceso generalizado a los textos y del nacimiento de la literatura como institución que contribuye a la cohesión sociocultural, a través de la edición masiva y la enseñanza".

En mi opinión, el proceso de `cohesión sociocultural´ es imprescindible para el apuntalamiento del Estado Liberal, de tal forma que el canon literario, los modelos de consumo de la literatura, conjugados con la enseñanza de la lengua, se constituyen en claves de arco para la consolidación de los estados-nación.

Más allá, como afirma Carlos Moreno, juicio que comparto:: "Causas históricas e ideológicas -relaciones de poder- determinarían en cada periodo histórico lo que debe y no debe, o merece y no merece, leerse y estudiarse, marginando todo lo perteneciente a grupos `periféricos´ que no encajan en el sistema cerrado y oficial". Lo que se excluye de la selección sacralizada por los `expertos´ y las `instituciones académicas´ queda `anatemizado´.

Así pues, desde el triunfo de lo impreso y su extensión, va menguando el carácter hipertextual-hipermedial, la posibilidad de que los textos fueran leídos, cantados, recitados, representados... "Esta base hipermediática", comenta Moreno, "domina durante toda la Edad Media, hasta que la aparición de la imprenta generaliza la lectura solitaria y silenciosa, para uno mismo, y reduce el texto hacia su ejecución interior. Esta es la idea moderna de texto, del texto impreso, gutenbergiana.

Sin embargo, la última mitad del siglo XX y, por supuesto, los albores del siglo XXI, traen consigo la revolución que significa el desarrollo y extensión de las nuevas tecnologías electrónicas que, muy probablemente, supondrán una redefinición de los roles `tradicionales´ atribuidos a autores y lectores, en un lento pero inexorable camino hacia la `desacralización´ de la literatura que inventó el siglo XIX.

Un entorno colaborativo, similar al que nunca abandonó el ámbito científico, superando el individualismo y el concepto de autor, propietario único de la creación literaria, quebrando así, tal y como explica Moreno, con "los textos cerrados, complejos y finalizados, como recipientes del pensamiento definitivo de su autor, algo bastante diferente de lo que ocurría en la cultura manuscrita".

Consecuentemente, viviendo como estamos en un periodo de máxima permeabilidad, en el que las identidades se deconstruyen y se reafirman permanentemente, una época en la que los límites y las fronteras de la textualidad se han resquebrajado y no hay modelos aristocráticos que modelen la tradición textualizada, el lectoautor afirma su independencia y cuestiona el tratamiento reverencial al saber canonizado.

Todo esta por interpretar e hipertextualizar. Todos son nudos y enlaces, vortices y autoorganización, flexibilidad y caos creativo... Ya no hay centro y periferia. El mismo hipertexto nos enseña a romper con las imposiciones y la sobrevaloración de la página impresa. Estamos, a mi juicio, en una apasionante y colectiva búsqueda intelectual.

martes, 6 de mayo de 2014

Dispositivos móviles, literatura electrónica y estética del juego

Recientemente, he tenido la oportunidad de leer una entrada en una página cuyo contenido se centra en los medios de comunicación en la era digit@l. La idea central del artículo es que "mientras que los periódicos apenas han variado su diseño porque el nivel de satisfacción de sus lectores tradicionales es muy alto, las webs, pensadas para ser vistas en ordenadores, se han quedado anticuadas".

La reflexión que se plantea en este post se enlaza con los artículos sobre `narrativa electrónica´ y`poesía electrónica´, cuyos autores son Domingo Sánchez-Mesa y Jan Baetens, respectivamente. Acerca de la poesía, Baetens nos dice que "al tiempo que la poesía impresa se vuelve digit@l, tenemos también poesía digit@l que se vuelve impresa". Y continúa Baetens centrando su discurso sobre las escrituras y la cibercultura, y, en particular, acerca de como los medios nuevos influyen en sus antecedentes. Nos habla Baetens, por ejemplo, de "la forma en que ha cambiado la apariencia de los periódicos: una página de USA Today parece una pantalla de ordenador".

Pero, ahora, tanto para la literatura como para cualquier tipo de narrativa, sea esta cual fuere, la realidad digit@l está sometida a una relevante adaptación a los nuevos terminales móviles que "está llevando a los usuarios a navegar desde ellos, abandonando progresivamente el ordenador de escritorio". Así pues, a mi juicio, los teóricos de la hipertextualidad deberán hacer frente a este nuevo entorno, en el cual el lenguaje y el tipo de usuario es de unas características divergentes con respecto al `cliente´del ordenador de sobremesa tradicional o, incluso, del portátil...

Los lectoautores, que merced al recurso de la interactividad aún están forjando una nueva forma de relación con la narrativa, ahora se han lanzado masívamente hacia los nuevos terminales que constituirán el cordón umbilical que nos ligue con el mundo. Cuando aún no se ha superado la "cohabitación entre los procedimientos de la estética de la inmersión y las características de la interactividad", usando las palabras de Sánchez-Mesa, debemos de repensar el "porvenir literario del hipertexto" y  su "habilidad para contar historias".

Retornando al mundo de los medios de comunicación, específicamente al de la `prensa escrita´, el artículo que se citaba al comienzo de este post afirma que "hay estudios que apuntan a que son los sitios web los que necesitan una remodelación si no quieren ser sustituidos por las aplicaciones móviles y agonizar más rápidamente que sus predecesores". Abundando en esta tesis, el artículo hace hincapié en que "en un mundo multipantalla cada vez menos dominado por el PC, los sitios web tendrán que cambiar y encontrar su lugar si quieren sobrevivir".

Así pues, y si esta misma circunstancia se reprodujera en el universo de la narrativa de ficción, particularmente en la novela, y siguiendo las tesis de Marie-Laure Ryan de que el futuro del hipertexto depende de "un más profundo uso de las propiedades del medio al tiempo en que se abandona el modelo de la novela", me pregunto: ¿en qué medida el terminal móvil, configurado para el desarrollo de las Apps, transformará los géneros literarios, lineales y unitarios? Y si como afirma Aarseth, el usuario del cibertexto goza "del predicamento de la influencia", ¿cómo los nuevos modelos de consumo de información, en el sentido amplio del término, definirán las futuras posibilidades de la textualidad electrónica?...

Confieso que al respecto carezco de cualquier certeza... Pero no sé, si por mera melancolía, coincido con Ryan en mi escepticismo acerca "de los textos interactivos de salir de la marginalidad de lo estético", sobre todo en un entorno como el de los smartphones, en el que parece que, por el momento, se ha impuesto la "estética del juego". 

miércoles, 30 de abril de 2014

De Homero al relato hipermedia

Una de las mayores frustraciones del cinéfilo-lector -no necesariamente en este mismo orden- es que la adaptación al cine de un relato literario acabe con la manera en que se imaginó el mundo que propuso el autor del texto. También puede darse la circunstancia de que el relato o la película añadan valor a su original, de tal forma que un relato fallido dé a luz una gran producción, o que una película errática sea inspiradora para un relato de enorme valor literario.

El relato, del carácter que fuere, pasa a ser propiedad de aquel que lo decodifica, reinterpretándolo, deconstruyendo y construyendo una nueva realidad, añadiendo su percepción sensible de las cosas, originalizándolo -permítaseme el neologismo-. El que relata en cine la adaptación de una novela reconstruye esta última y la pone a merced de sus espectadores. Así pues, la decepción o gratificación del que ve la película de su relato soñado nace cuando se enfrenta a un nuevo original, nunca al suyo. Y así en un bucle eterno, en el que lo propio se convierte en ajeno cuando otro lo hace suyo, un ciclo infinito. Tal y como afirma Ronald Barthes, cuando un hecho pasa a ser relatado, el autor entra en su propia muerte.

Isidro Moreno, autor del texto `Escritura hipermedia y lectoautores´ describe como el receptor, en tanto que ofrece información inmediata al narrador oral, está interviniendo en tiempo real sobre la forma en que el `aedo´ relata su historia. La oralidad permite al receptor, nos dice Moreno, influir "sobre el contador-autor hasta convertirse en coautor, con la escritura pierde la voz directa, aunque gana innumerables relatos". Y continúa Moreno: "Cada lector configura su propio mundo a partir del propuesto por el autor. El lector es un lectoautor sin posibilidades de escritura".

Los lectores ejercen su soberanía, también, o particularmente, sobre las producciones hipermediales, en la medida que se constituyen, más que nunca, en lectoautores. Como bien matiza Moreno, "un rasgo fundamental que tiene en común los hipermedia con el libro es que ninguno avanza sin la colaboración del lector".

Las escrituras interactivas tienen su modelo en la mente del receptor. Frente a la linealidad del relato analógico, las personas introducen su compleja creatividad en el proceso de decodificación, acorde con la forma en que se comporta la red de sinapsis de nuestro cerebro. Moreno propone "recuperar una escritura interactiva que emule esas redes neuronales", con el fin de, prosigue, "poner en funcionamiento todos los factores de la creatividad". Se trata, afirma Moreno, de "manejar la pluma digital con igual soltura que la pluma de ganso".

Una de las grandes divergencias entre la escritura analógica y la hipermedia es que permite "todas las sustancias expresivas de los media". Tal potencia expresiva puede ser un problema, pues habrá quien interprete que la tecnología ha de llevarse hasta sus últimas consecuencias, forzando un paroxismo digital que, paradógicamente, impida su decodificación. Se trata, pues, de utilizar inteligente y prudentemente las enormes posibilidades de la tecnología sin que nos nublen la vista "sus cegadores destellos".

A la postre, el objetivo es que el lectoautor esté en las mejores condiciones para profundizar en el conocimiento, ofreciendo la posibilidad, a través la narración hipermedial, de llevar adelante una inmersión profunda en aguas transparentes, fomentando la reflexión en la medida en que el lectoautor quiera bucear en el saber de las cosas.

miércoles, 23 de abril de 2014

De Condorcet a Nietzsche

Condorcet:Los ciudadanos no nacen, son creados a través de la instrucción”.

Hubo un tiempo en el que la concepción ilustrada del universo nos alentaba a acumular el suficiente conocimiento como para ejercer un control activo y estable sobre nuestro entorno. En este paradigma nos hemos movido, y habíamos creído que nos proporcionaría las suficientes certezas como para dejar atrás el caos propio de los tiempos oscuros de la ignorancia.

Sin embargo, la sociedad del conocimiento, en la que más que en cualquiera otra época de nuestra historia se acumula una ingente cantidad de información que circula a una infinita velocidad, somos presos de la certeza de nuestro “no saber”. Tal vez la metáfora que mejor describe nuestro yo y el mundo que nos ha tocado compartir es una infinita “nube de tags”. La traducción de tag al castellano es una etiqueta asignada a un dato.  ¿Quién hoy se atrevería a etiquetar la identidad del otro, o, por mejor decir, cuan grande debería ser esa nube de etiquetas para que la descripción fuese certera?

En este contexto Castells nos habla de cómo en la sociedad postindustrial, mientras el yo escudriña certezas en el `incómodo´ pero fértil caos, “la búsqueda de la identidad, colectiva o individual, se convierte en la fuente fundamental de significado social”. En un mundo contingente, el ser humano regresa al refugio de la cueva en el que los individuos se “enfrentaban a la incertidumbre a través de diálogos rituales con los dioses y con las fuerzas invisibles de la naturaleza”.

En demasiadas ocasiones, como también anuncia y denuncia Castells, esta necesidad de otorgar un sentido a la vida, deriva en un “fundamentalismo reactivo, reaccionario”. El mismo renacimiento de exaltados fenómenos religiosos o extremos nacionalismos identitarios son fruto, según Castells, paradójicamente, del fracaso del estado nación por un lado, y, por otro, de la relevancia que dan los individuos al retorno a las tradiciones, un fenómeno inscrito en la imparable dinámica de la globalización.

Open your mind

Nuestro cerebro ha de estar en disposición de abrir sus enlaces a una infinitud de imputs, todos interconectados. El caos es pura fuerza creativa, así debemos de vivir la complejidad, pues, según Campàs, “nosotros estamos invadidos por sistemas caóticos abiertos que permiten una respuesta creativa constante a los cambios ambientales”.

El concepto de vórtice está vinculado a esta autoorganización, una turbulencia que “estimula que se produzca una nueva autoorganización”. Así pues, volviendo al origen de nuestro argumento, frente a la propuesta de Condorcet de atribuir a nuestro cerebro la condición de una “gran hoja Excell”, una obsoleta herramienta para entender y organizar la complejidad en transformación permanente, la teoría del caos nos ofrece la oportunidad de renunciar a “nuestra obsesión por el poder y el control por el miedo a los errores; por el férreo control de nuestros egos; por el fetiche de la comodidad…”.

En el `viejo mundo´ en el que primaban los sistemas lineales, en el cual se estimaba que la razón lo explicaba todo o lo explicaría en el futuro, no se barajaba un porvenir radicalmente imprevisible. De ahí que muchos analistas e intelectuales, aún hoy, se obsesionen con el control y el poder al modo en que lo resumieron los impulsores del optimista Racionalismo Ilustrado, heredero del Renacimiento.

En esta tesitura, Concal Mayos, en su ensayo sobre `La sociedad de la incultura´, distingue entre cerebros conservadores y progresistas, “según la capacidad de éstos para adaptarse a procesos como el desaprender”, pues en la sociedad de la hipertextualidad, los individuos deben ser “tan hábiles en el desaprender como la modernidad nos obligó a ser hábiles en el aprender”. Todos los datos, convenciones, valores, normas, e informaciones que un día fueron imprescindiblemente útiles y que nos auguraban un futuro bajo control, hoy están en proceso de deconstrucción permanente, y nuestra propia identidad en constante transformación. Como afirma Lipovetsky, estamos instalados en el “imperio de lo efímero”.

Internet es la quinta esencia del orden caótico. Si estamos dispuestos a desaprender y tomamos conciencia de nuestra hipertextualidad, estamos en condiciones de “coevolucionar”. Según Campàs, “una nueva inteligencia colectiva emerge, un sistema abierto, absolutamente insospechado y lejos de lo que cualquiera podría haber esperado al contemplar a los individuos actuar aislados”.

Es evidente que sólo el inmenso flujo de información no nos asegura la solución a nuestros problemas. Para muchos, incluso, es el problema. Según la teoría del caos, es la autoorganización la que “mantiene viva la comunidad”, un sistema “no lineal, abierto, creativo y caótico”.  Las preguntas que plantea la teoría del caos se dirigen a la línea de flotación de los sistemas rígidos de poder y control: “¿Qué ocurriría si dejamos que la autoorganización cree nuestras comunidades? ¿Qué sucedería si forjásemos nuestras soluciones sociales en la forja del caos creativo”.

En contraposición a Condorcet, concluyo con una esperanzadora cita de  Nietzsche: “es preciso tener un caos dentro de sí para dar a luz una estrella fugaz”. Es pues la incertidumbre espacio abonado para un cambio de actitud, un terreno feraz para la creatividad.

(Esta entrada es una recreación de un texto para la evaluación de la asignatura de `Escrituras hipertextuales´ del Grado de Humanidades de la UOC)

viernes, 18 de abril de 2014

Ingenieros del alma

Tomo prestado el título de una obra de Frank Westerman  que aborda la lucha de los intelectuales y los escritores que ejercieron su oficio y desarrollaron sus análisis en el universo soviético, pasando del ánimo revolucionario y el impulso de la utopía, a la adulación forzosa del sistema.

En este punto, propongo al paciente lector a que se atreva a compartir conmigo una breve reflexión sobre la distancia que media y la relación que existe entre la agenda que dictan los medios, el discurso que se esconde detrás de su lenguaje y, por último, el marco de pensamiento en el que se encuadra su producción informativa e ideológica.

Desde los años 80 hasta la fecha se ha venido hablando del triunfo del pensamiento único. Ya no hay alternativa alguna, no existe camino posible que nos lleve a otro lugar que no sea el sistema capitalista de producción tal y como hoy lo entendemos. Sin apenas diques de contención, sin prisa pero sin pausa, el marco de pensamiento, fruto de una agenda informativa repleta de discursos monolíticos, se ha apoderado de nuestra capacidad crítica y apenas quedan resquicios para oponer la viabilidad de otro modelo económico y social.

El gran triunfo del marco del pensamiento, cuando éste es sólido y suficientemente reiterativo, es que no nos da respiro. Apenas quedan fisuras por las que colar una reflexión alternativa que ponga en cuestión lo que aparece como el único mundo posible, la única construcción mental inteligente, el único espacio de debate permitido, lejos ya de las `quimeras´ que aspiran a defender que `otro mundo es posible´.

George Lakoff escribió hace ya una década un breve manual sobre lenguaje  político, en el que, sin ser ni mucho menos un planteamiento revolucionario, sí fomentaba un debate acerca de como la ìzquierda había asumido las metáforas y los planteamientos aparentemente neutrales, teñidos de cienticificidad y verborrea económico filosófica, que, como un mantra, recitaban los pensadores conservadores y los medios conservadores, pasando de la era del Estado del Bienestar, a la nueva época del `conservadurismo compasivo´.

Los conservadores han sabido y han podido disminuir el ánimo reflexivo de los consumidores de información a un mínimo histórico. Hoy todo se reduce a poderosos y vacuos titulares en los que los grandes temas que afectan al ser humano se transforman en apenas un grupo de palabras sin contenido, pero ancladas en un marco de pensamiento que cabalga a lomos del éxito de un lenguaje para el que el ciudadano no encuentra alternativa aparente.

Pongamos un ejemplo que el propio Lakoff recoge en su libro `No pienses en un elefante´. Los conservadores hablan de alivio fiscal, refiriéndose a los impuestos que, en el marco de pensamiento que la mayoría ha aceptado como el único posible, constituyen una carga y una desgracia. La izquierda, sin embargo, se enzarza en complejos debates y argumentos abstrusos, intentado rebatir unos argumentos tan simples como exitosos. Quizás es precisamente la extrema simplicidad la clave de su éxito, y los pensadores conservadores lo saben.

Pues bien, la ciencia cognitiva denomina a este fenómeno hipocognición. La izquierda carece hoy de un marco de pensamiento alternativo en el que se anclen sus argumentos. Ha cedido su espacio cognitivo para apoyar su batería conceptual, barrida por la exitosa simplicidad del discurso conservador que ha construido un marco de pensamiento aparentemente macizo, indeformable, inamovible. Los medios de comunicación, sobre todo la Televisión, han tenido un papel estelar en este proceso hipocognitivo.

Y ahora y aquí aprovecho para declarar mi admiración hacia García Márquez. Le cito: "La mejor noticia no es la que se da primero, sino la que se da mejor".


lunes, 7 de abril de 2014

El audiovisual es el rey de la Web

Se han vertido "ríos de tinta", si se me permite esta clásica y cada vez más arcaica forma de expresión, sobre el modelo de lenguaje que imperaría en la Red. Se ha dicho que las nuevas formas de lenguaje escrito y las expresiones apocopadas de los usuarios, de los internautas, transformarían la lengua de nuestros padres, tal y como antes lo hicieron inventos e innovaciones de una gigantesca repercusión cultural, como la imprenta o la televisión.

Pero, es el caso que la tecnología ha desarrollado además, en paralelo, la posibilidad de que los internautas graben cualquier acontecimiento o fotografíen un hecho y, con el mismo y potente dispositivo, lanzarlo a la red en cuestión de segundos. Los smartphones nos han convertido en generadores masivos de información audiovisual, con un nuevo lenguaje.

A la vez, las redes sociales, de `reciente´ aparición y con una capacidad viral inimaginable hace una década, se han transformado en la plataforma preferida para convertir un producto audiovisual en un evento planetario. Es tal la potencia de esta nueva realidad del lenguaje audiovisual, que la televisión, el cine o la publicidad han incorporado el modelo "Youtube" a su manera de hacer las cosas y tratar su producción audiovisual.

Hoy ya está claro que ni la pantalla del ordenador y ni siquiera la tablet pueden hacer sombra al rey de los dispositivos: el teléfono inteligente. Cada vez más, las innovaciones y las enormes inversiones de los grandes operadores de tecnología y contenidos se dirigen hacia este producto cuya capacidad de gestión de información y potencialidades son muy superiores a las que podríamos haber imaginado hace un lustro. Está claro que un smartphone es mucho más, o por mejor decir, es una herramienta sustancialmente diferente a un teléfono.

Ya se han desarrollado profusos y profundos estudios sobre la materia que nos ocupa, atendiendo a las particularidades de un nuevo lenguaje que es el gran protagonista de la Red: la imagen, estática o dinámica, esta última con la incorporación del audio en la mayoría de las ocasiones. Los grandes productores de contenidos ya están trabajando hace mucho tiempo en esta nueva realidad y no hay plataforma informativa, especialmente audiovisual, que no haya adaptado sus contenidos y su presentación al nuevo modelo que exige la pantalla de nuestro ordenador de bolsillo.

Es tal el vértigo que produce el universo que se puede alcanzar apenas desplazando un dedo sobre la superficie táctil de un dispositivo de última generación, que hasta el hecho mismo de recurrir a este simple gesto para acceder a un contenido en la red nos ha seducido hasta un extremo inimaginable. Tan es así, que cuando nos acercamos a un producto analógico, esperamos que copiando este simple movimiento se comporte como el smartphone que nos acompaña allí donde nos encontremos, huérfanos si no se delata con sus melodías y alarmas permanentes.

Por tanto, la Red ya no es un sitio al que accedemos cuando estamos en unas determinadas circunstancias. Está con nosotros en formato 24/7. Y el contenido audiovisual es el rey de los contenidos, en estrecha y perfecta simbiosis con las redes sociales.



miércoles, 2 de abril de 2014

La verdadera obsolescencia programada

En este mismo blog, a modo de anticipo del asunto en el nos vamos a centrar en esta ocasión, ya se trató la dificultad que encuentran los ciudadanos para acceder a una información veraz, contrastada, de calidad...

Hace ya algún tiempo, Perez Reverte, miembro de la Real Academia Española (RAE) y que se dedica ahora con éxito notable al oficio de escribir novelas, renunció desencantado al periodismo, decía él, por la escasa relevancia que tenían las noticias de las que se había ocupado hasta la fecha, enzarzado en mil y un conflictos en diversos países o informando sobre acontecimientos alejados de nuestra cotidianidad.

Ese desencanto, teñido de cinismo, denunciaba al cabo que el informador comprometido, deseoso por cambiar el mundo ofreciendo un punto de vista que denunciaba atrocidades sin cuento, se encontraba constreñido a apenas dos minutos de crónica para intentar abordar, por ejemplo, un enfrentamiento en la frontera entre Gaza e Israel o la Guerra de Bosnia.  Como comparación, cabe destacar que la crónica de cualquier partido de fútbol ocupa más tiempo en la parrilla de un informativo que las medidas que la Unión Europea ha decidido reservarnos en su último memorándum con `recomendaciones´ de austeridad. La extrema complejidad reducida al absurdo.

Pues bien, pareciera que la web, en la que buscar una información nos remite a cientos de miles de referencias, wikis de todo tipo y videos de diverso carácter, nos aliviaría de la pesarosa condena de la trivialización de la realidad en los medios de comunicación de masas, empeñados en transformar en relevantes eventos inanes, acontecimientos fútiles, y reservando una esquina miserable de los informativos a lo que, en realidad, influye en nuestras vidas.

Esa cacareada transparencia a la que ahora se apunta cualquiera, se vaticinaba inminente gracias a la red de redes, pues nada se podía ocultar a la subversiva conciencia colectiva de los ciudadanos, empeñados en escarbar bajo las alfombras del poder financiero y político. Pues bien, sirva como ejemplo paradigmático el hecho de que cuando la Unión Europea, Alemania o la Casa Blanca, al dictado de otros poderes más sombríos, decide medidas que afectan a los cientos de millones de ciudadanos de la otrora opulenta e hiperconectada Europa, los vecinos del Viejo Continente nos enteramos de nuestro mañana cuando ya era/es demasiado tarde para enmendarlo. Todo se ha escapado a nuestro control, nadie anunció con `luz y taquígrafos´ lo que nos iba/va a deparar el futuro inmediato. Dónde estaba/está la red entonces/ahora, o es que estábamos/estamos enredados en otras cosas.

A mi juicio, la verdadera obsolescencia programada es, en la actualidad, la que sufren nuestros cerebros. No quiero parecer victimista, pero, en mi opinión, somos comparsas acomplejados por la complejidad del mundo, renunciando a intervenir, `avestruzados´, escondidos en nuestra intimidad y ajenos a una realidad hostil, inabarcable, inasequible, inasible, amparándonos en el "¿qué puedo hacer yo?".

Con red o sin ella, el 1% del 1% nos está ganando la partida. 

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