Se han vertido "ríos de tinta", si se me permite esta clásica y cada vez más arcaica forma de expresión, sobre el modelo de lenguaje que imperaría en la Red. Se ha dicho que las nuevas formas de lenguaje escrito y las expresiones apocopadas de los usuarios, de los internautas, transformarían la lengua de nuestros padres, tal y como antes lo hicieron inventos e innovaciones de una gigantesca repercusión cultural, como la imprenta o la televisión.
Pero, es el caso que la tecnología ha desarrollado además, en paralelo, la posibilidad de que los internautas graben cualquier acontecimiento o fotografíen un hecho y, con el mismo y potente dispositivo, lanzarlo a la red en cuestión de segundos. Los smartphones nos han convertido en generadores masivos de información audiovisual, con un nuevo lenguaje.
A la vez, las redes sociales, de `reciente´ aparición y con una capacidad viral inimaginable hace una década, se han transformado en la plataforma preferida para convertir un producto audiovisual en un evento planetario. Es tal la potencia de esta nueva realidad del lenguaje audiovisual, que la televisión, el cine o la publicidad han incorporado el modelo "Youtube" a su manera de hacer las cosas y tratar su producción audiovisual.
Hoy ya está claro que ni la pantalla del ordenador y ni siquiera la tablet pueden hacer sombra al rey de los dispositivos: el teléfono inteligente. Cada vez más, las innovaciones y las enormes inversiones de los grandes operadores de tecnología y contenidos se dirigen hacia este producto cuya capacidad de gestión de información y potencialidades son muy superiores a las que podríamos haber imaginado hace un lustro. Está claro que un smartphone es mucho más, o por mejor decir, es una herramienta sustancialmente diferente a un teléfono.
Ya se han desarrollado profusos y profundos estudios sobre la materia que nos ocupa, atendiendo a las particularidades de un nuevo lenguaje que es el gran protagonista de la Red: la imagen, estática o dinámica, esta última con la incorporación del audio en la mayoría de las ocasiones. Los grandes productores de contenidos ya están trabajando hace mucho tiempo en esta nueva realidad y no hay plataforma informativa, especialmente audiovisual, que no haya adaptado sus contenidos y su presentación al nuevo modelo que exige la pantalla de nuestro ordenador de bolsillo.
Es tal el vértigo que produce el universo que se puede alcanzar apenas desplazando un dedo sobre la superficie táctil de un dispositivo de última generación, que hasta el hecho mismo de recurrir a este simple gesto para acceder a un contenido en la red nos ha seducido hasta un extremo inimaginable. Tan es así, que cuando nos acercamos a un producto analógico, esperamos que copiando este simple movimiento se comporte como el smartphone que nos acompaña allí donde nos encontremos, huérfanos si no se delata con sus melodías y alarmas permanentes.
Por tanto, la Red ya no es un sitio al que accedemos cuando estamos en unas determinadas circunstancias. Está con nosotros en formato 24/7. Y el contenido audiovisual es el rey de los contenidos, en estrecha y perfecta simbiosis con las redes sociales.
Pero, es el caso que la tecnología ha desarrollado además, en paralelo, la posibilidad de que los internautas graben cualquier acontecimiento o fotografíen un hecho y, con el mismo y potente dispositivo, lanzarlo a la red en cuestión de segundos. Los smartphones nos han convertido en generadores masivos de información audiovisual, con un nuevo lenguaje.
A la vez, las redes sociales, de `reciente´ aparición y con una capacidad viral inimaginable hace una década, se han transformado en la plataforma preferida para convertir un producto audiovisual en un evento planetario. Es tal la potencia de esta nueva realidad del lenguaje audiovisual, que la televisión, el cine o la publicidad han incorporado el modelo "Youtube" a su manera de hacer las cosas y tratar su producción audiovisual.
Hoy ya está claro que ni la pantalla del ordenador y ni siquiera la tablet pueden hacer sombra al rey de los dispositivos: el teléfono inteligente. Cada vez más, las innovaciones y las enormes inversiones de los grandes operadores de tecnología y contenidos se dirigen hacia este producto cuya capacidad de gestión de información y potencialidades son muy superiores a las que podríamos haber imaginado hace un lustro. Está claro que un smartphone es mucho más, o por mejor decir, es una herramienta sustancialmente diferente a un teléfono.
Ya se han desarrollado profusos y profundos estudios sobre la materia que nos ocupa, atendiendo a las particularidades de un nuevo lenguaje que es el gran protagonista de la Red: la imagen, estática o dinámica, esta última con la incorporación del audio en la mayoría de las ocasiones. Los grandes productores de contenidos ya están trabajando hace mucho tiempo en esta nueva realidad y no hay plataforma informativa, especialmente audiovisual, que no haya adaptado sus contenidos y su presentación al nuevo modelo que exige la pantalla de nuestro ordenador de bolsillo.
Es tal el vértigo que produce el universo que se puede alcanzar apenas desplazando un dedo sobre la superficie táctil de un dispositivo de última generación, que hasta el hecho mismo de recurrir a este simple gesto para acceder a un contenido en la red nos ha seducido hasta un extremo inimaginable. Tan es así, que cuando nos acercamos a un producto analógico, esperamos que copiando este simple movimiento se comporte como el smartphone que nos acompaña allí donde nos encontremos, huérfanos si no se delata con sus melodías y alarmas permanentes.
Por tanto, la Red ya no es un sitio al que accedemos cuando estamos en unas determinadas circunstancias. Está con nosotros en formato 24/7. Y el contenido audiovisual es el rey de los contenidos, en estrecha y perfecta simbiosis con las redes sociales.

Hola Luis,
ResponderEliminarMás que el audiovisual, yo diría el concepto global de "ver" ha cambiado radicalmente, antes veías "noticias planas", ahora ves "noticias interactivas" donde la participación por parte del público es el motor que nos mostrará la importancia o no del suceso.
Me refería, en este caso, al hecho de que se centra mucho el tema del lenguaje en lo textual, cuando el espacio para lo audiovisual en la web es cada vez mayor, y la red esta construyendo permanentemente nuevas propuestas que influyen en nuestra manera de mirar el mundo.
ResponderEliminarGracias por tu comentario
Hola Luis, afirmas que las propuestas de la red influyen en nuestra manera de mirar el mundo, pero, a caso, ¿no será al revés? que sea la red la que cada vez se acerque más a nuestra manera de mirar y dotar de significado las interacciones con el mundo? La comunicación oral se vale de infinidad de codigos no verbales para transmitir su mensaje en una proporción de 65% no verbal frente al 35% verbal. en una conversación nos apoyamos en la fisonomía, los vestidos, la conducta, el tono de voz, el movimiento el cuerpo... rasgos que pueden ser transmitidos mediante fuentes multimedia (fotos, videos, audios,...), así creo que es el nuevo soporte virtual el que se está esforzando por acercarse cada vez más a nuestra manera de mirar el mundo.
ResponderEliminarun saludo
Hola Maider:
ResponderEliminarSin duda lo que afirmas es tan cierto como lo contrario. Es decir, la red nos afecta y nuestra forma de ver el mundo se relaciona con esa coevolución; de la misma forma que la manera en la que el ser humano mira la realidad y la comparte se transforma en contenido hipermedial en la red. Pensaré sobre este tema con más profundidad.
Gracias por tu aporte.