Vivimos tiempos de incertidumbre. Los años 70 inauguraron una nueva época en la que las certezas comenzaron a diluirse y las seguridades desaparecían ante nuestros ojos sin prisa, pero sin pausa. Tras los años de bonanza del desarrollismo económico que siguen al apocalipsis de la II Guerra Mundial, y los frutos del pacto entre el capital y el trabajo impulsado por el pensamiento socialdemócrata y socialcristiano, se ha impuesto un nuevo modelo que nos ha `liberado´de las ataduras del Estado del Bienestar y nos ha `lanzado´ al proceloso mundo del darwinismo social.
La crisis financiera más feroz nos ha puesto en la tesitura de elegir y algunos lanzaron la campanas al vuelo, anunciando la `refundación del capitalismo´. Y sí, el capitalismo se ha refundado, y de qué manera. El 1 por ciento del 1 por ciento es más rico y el resto está preso de la incertidumbre vital, de la falta de anclajes emocionales, de la inseguridad cotidiana más desasosegante.
En este marco menudean todo tipo de movimientos sociales y protestas ciudadanas. En España, concretamente, se producen manifestaciones que anuncian el desarrraigo de millones de personas que intuyen o comprueban en sus propias carnes la fiereza de un sistema que ha decidido apostar, definitiva y cruelmente, por el poder del dinero.
La web no podía estar ajena a este fenómeno y son millares de millares las iniciativas de todo tipo y condición que se ponen en marcha para luchar-protestar-contestar-arguir- en contra de lo que ya aparece como inevitable. Sin embargo, el ser humano, tozudo y tenaz, no se conforma con "el esto son lentejas" y pretende cambiar su mundo y su perspectiva.
Sin embargo, y aquí reside la gran pregunta, una cuestión que me desazona: ¿el activismo virtual, los movimientos sociales en red, las cibercampañas..., no son un sucedáneo de una radical y necesaria lucha en el mundo tangible, real? ¿No será que la web nos pasiviza y, al conformarmos con firmar en el site de cualquier justa causa, hacemos bien poca cosa por cambiar el mundo desde nuestro sofá mientras que tecleamos sobre el último modelo de tablet? ¿No haremos precisamente aquello que algunos, muy pocos, quieren que hagamos? ¿Seremos estorninos?
La crisis financiera más feroz nos ha puesto en la tesitura de elegir y algunos lanzaron la campanas al vuelo, anunciando la `refundación del capitalismo´. Y sí, el capitalismo se ha refundado, y de qué manera. El 1 por ciento del 1 por ciento es más rico y el resto está preso de la incertidumbre vital, de la falta de anclajes emocionales, de la inseguridad cotidiana más desasosegante.
En este marco menudean todo tipo de movimientos sociales y protestas ciudadanas. En España, concretamente, se producen manifestaciones que anuncian el desarrraigo de millones de personas que intuyen o comprueban en sus propias carnes la fiereza de un sistema que ha decidido apostar, definitiva y cruelmente, por el poder del dinero.
La web no podía estar ajena a este fenómeno y son millares de millares las iniciativas de todo tipo y condición que se ponen en marcha para luchar-protestar-contestar-arguir- en contra de lo que ya aparece como inevitable. Sin embargo, el ser humano, tozudo y tenaz, no se conforma con "el esto son lentejas" y pretende cambiar su mundo y su perspectiva.
Sin embargo, y aquí reside la gran pregunta, una cuestión que me desazona: ¿el activismo virtual, los movimientos sociales en red, las cibercampañas..., no son un sucedáneo de una radical y necesaria lucha en el mundo tangible, real? ¿No será que la web nos pasiviza y, al conformarmos con firmar en el site de cualquier justa causa, hacemos bien poca cosa por cambiar el mundo desde nuestro sofá mientras que tecleamos sobre el último modelo de tablet? ¿No haremos precisamente aquello que algunos, muy pocos, quieren que hagamos? ¿Seremos estorninos?

Hola Luis, el activismo en la web también es clave para el cambio de modelo. Yo creo que el capitalismo se ha refundado y no tiene porqué ser a peor, lo que ha sucedido es que los cambios se producen tan rápido (Como en la tecnología) que el ser humano no es capaz de asimilarlos. Como bien hacen las bandadas de pájaros, tenemos que abandonar nuestro nido (Zona de confort en la jerga de RRHH) y buscar esos lugares que nos aporte aquello que creemos nos falta.
ResponderEliminarGracias Alberto, Bienvenido tu oportuno y optimista punto de vista. Saludos compañero.
EliminarAl hilo del comentario de Alberto, creo que la creciente penalización del activismo virtual es un claro indicador de su potencial capacidad para el cambio social. A nuestra generación le ha tocado vivir con un pie en cada una de las dimensiones, la virtual (que no irreal) y la tangible (que cita Luis), pero estoy contigo, personalmente se me hace un poco raro el concepto de revolución desde el sofá, tal vez sea por aquello de ser "turistas virtuales", la pregunta es ¿cómo lo harán los "nativos virtuales"?
ResponderEliminarHola y Gracias por tu comentario. Solo me planteo preguntas. En mundo tan proteico, no estoy seguro de nada. Gracias por tu reflexión
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