lunes, 17 de marzo de 2014

El ocaso del periodismo

La web, frente a la cual se produjo un fuerte movimiento de rechazo desde el tradicional negocio y oficio de la prensa y el periodismo, se ha impuesto como una realidad que ha transformado radicalmente, sí o sí, la forma en la cual producimos y consumimos información.

Hace ya 25 años que la red comenzó su camino y ha vuelto del revés, como un calcetín, todo nuestro mundo y, por ende, también la forma en la que nos relacionamos con él. Si hubo una época, que ahora nos puede parecer lejana, en la que los únicos intermediarios entre la realidad, más o menos remota, y nosotros, eran los medios de comunicación tradicionales -prensa, radio y TV-, hoy existen miles de canales, centenares de fuentes diversas y espacios de reflexión sobre la actualidad, miriadas de ofertas alternativas de interpretación de la información...

Recientemente, se ha celebrado en Huesca el XV Congreso de Periodismo Digit@l. Ya nadie se plantea que la prensa, sobre todo el papel, seguirá existiendo como si nada hubieses ocurrido. Hoy de lo que tratan estos congresos es de cómo adaptarse o morir.

Por un lado, los tecnoadictos, que proclaman que el negocio de la comunicación, o se convierte en un `business´en el que la tecnología es lo fundamental, o auguran su defunción inminente. Por otro, los partidarios de ofrecer contenidos, contenidos, contenidos.... Son estos últimos aquellos que albergan la esperanza de que los ciudadanos desean información con el ánimo de decidir acerca del mundo con conocimiento de causa.

Lo cierto es que nadie aún ha dado con la piedra de rosetta que nos ayude a interpretar un futuro que no está escrito, absolutamente imprevisible, más aún tras la fundación de la web 2.0 y la eclosión de millones de posibilidades, incluyendo el proceloso mundo de las prósperas y nerviosas redes sociales. De nuevo hemos de plantearnos una mirada crítica frente a una oferta inabarcable y de una complejidad extrema, infinita.

"La confianza", leía recientemente, "es el principal reductor de la complejidad", una cita atribuida al sociólogo Niklas Luhmann. En mi opinión, no es confiable, por ejemplo, la traducción informativa que desde las televisiones de todo el orbe se hizo de la "Primavera árabe"... Ahora le toca el turno a los siniestros sucesos de Siria. Todo servido a través de videos de ínfima calidad y nula verosimilitud.

¿Dónde están hoy las fuentes dignas de crédito, los periodistas que otrora nos contaban las cosas porque estaban allí, con todas las subjetividades y limitaciones, pero testigos directos de lo sucedido? Hace muy poco tiempo falleció Manu Leguineche. No era un periodista hipertextual, era, simple y llanamente, un periodista... Se te echa de menos.


6 comentarios:

  1. Interesante reflexión acerca del periodismo. En si, los propios medios se han cargado su "negocio" pretendiendo ser "correctos" antes que "críticos". Estoy cansado de ver como en función del gobierno o de quién paga la publicidad, omiten información y se dejan "asesorar" por ellos. Es por eso que proyectos como www.eldiario.es o www.lainformacion.com basados en el apoyo de sus lectores (y sin publicidad ni grandes dispendios ni sin que haya detrás grandes medios de comunicación) se han consolidado en la web, demostrando que otro periodismo es posible. En definitiva, os se genera contenido de calidad, o la salida es clara: El cierre.

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  2. Muchas gracias Alberto por tu aportación. La verdad es que el panorama de la prensa no es nada alentador. Es cierto que existen experiencias apoyadas en fenómenos similares al crowdfunding, pero, en mi opinión, es un modelo empresarial frágil, sometido a los vaivenes de la voluntad de los socios-contribuyentes... El futuro dirá. Vivimos tiempos líquidos...

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  3. Aquí discrepo contigo Luis :). No considero el modelo frágil siempre y cuando se sigan las pautas por las que esos socios te apoyaron. Ser libre e independiente.
    Si, actualmente los tiempos son líquidos pero estos han venido para quedarse; el mundo ha cambiado, la forma de hacer negocios y trabajar también, no sólo ha cambiado la comunicación.

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  4. Respuestas
    1. Probablemente la libertad de prensa sea para el poder la más incomoda de las libertades. Desde este pequeño lugar que os escribo os puedo contar varias experiencias periodísticas creadas por lo que ahora se llamaría crowdfunding, y hace 20 años se denominaban "cuestaciones" y "voluntariado". Me refiero a los periódicos "Euskaldunon Egunkaria" http://es.wikipedia.org/wiki/Euskaldunon_Egunkaria y "Egin" http://es.wikipedia.org/wiki/Egin , seguro que os sonaran porque en su tiempo ocuparon las portadas de varios medios anunciando a bombo y platillo su intervención judicial y su "cierre cautelar". Ambos casos tardaron de 7 a 9 años en ser finiquitados judicialmente para resolver que las acusaciones no estaban fundadas, pero ya era tarde, las instalaciones habían quedado obsoletas y durante ese tiempo se pusieron en marcha sendos proyectos que todavía siguen, con lineas editoriales similares y financiadas también de manera similar. Desde luego, ser libre e independiente no es fácil.

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    2. Hola Maider:

      Vivimos tiempos en los que la balanza entre libertad versus seguridad se ha inclinado, lamentablemente, hacia este último aspecto. Todos son amenazas y miedos, fundamentalmente a la expresión libre del pensamiento.

      Hay modelos de colaboración en la red que están dando sus frutos, como los dos ejemplos que citas y algún otro de carácter similar; pero, por mi experiencia, creo que la militancia tiene su límite y que se ha cargado sobre los ciudadanos todas las responsabilidades que, en mi opinión, le corresponden, fundamentalmente, a los poderes públicos: sanidad, educación, cooperación con los países desfavorecidos, mantenimiento del tejido asociativo...y, además, el sostenimiento económico de experiencias empresariales `novedosas´, no sólo periodísticas.

      Y tienes razón, la independencia es un desiderátum hacia el que debemos de caminar siempre, incansablemente. Nos jugamos mucho.

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