Recientemente, he tenido la oportunidad de leer una entrada en una página cuyo contenido se centra en los medios de comunicación en la era digit@l. La idea central del artículo es que "mientras que los periódicos apenas han variado su diseño porque el nivel de satisfacción de sus lectores tradicionales es muy alto, las webs, pensadas para ser vistas en ordenadores, se han quedado anticuadas".
La reflexión que se plantea en este post se enlaza con los artículos sobre `narrativa electrónica´ y`poesía electrónica´, cuyos autores son Domingo Sánchez-Mesa y Jan Baetens, respectivamente. Acerca de la poesía, Baetens nos dice que "al tiempo que la poesía impresa se vuelve digit@l, tenemos también poesía digit@l que se vuelve impresa". Y continúa Baetens centrando su discurso sobre las escrituras y la cibercultura, y, en particular, acerca de como los medios nuevos influyen en sus antecedentes. Nos habla Baetens, por ejemplo, de "la forma en que ha cambiado la apariencia de los periódicos: una página de USA Today parece una pantalla de ordenador".
Pero, ahora, tanto para la literatura como para cualquier tipo de narrativa, sea esta cual fuere, la realidad digit@l está sometida a una relevante adaptación a los nuevos terminales móviles que "está llevando a los usuarios a navegar desde ellos, abandonando progresivamente el ordenador de escritorio". Así pues, a mi juicio, los teóricos de la hipertextualidad deberán hacer frente a este nuevo entorno, en el cual el lenguaje y el tipo de usuario es de unas características divergentes con respecto al `cliente´del ordenador de sobremesa tradicional o, incluso, del portátil...
Los lectoautores, que merced al recurso de la interactividad aún están forjando una nueva forma de relación con la narrativa, ahora se han lanzado masívamente hacia los nuevos terminales que constituirán el cordón umbilical que nos ligue con el mundo. Cuando aún no se ha superado la "cohabitación entre los procedimientos de la estética de la inmersión y las características de la interactividad", usando las palabras de Sánchez-Mesa, debemos de repensar el "porvenir literario del hipertexto" y su "habilidad para contar historias".
Retornando al mundo de los medios de comunicación, específicamente al de la `prensa escrita´, el artículo que se citaba al comienzo de este post afirma que "hay estudios que apuntan a que son los sitios web los que necesitan una remodelación si no quieren ser sustituidos por las aplicaciones móviles y agonizar más rápidamente que sus predecesores". Abundando en esta tesis, el artículo hace hincapié en que "en un mundo multipantalla cada vez menos dominado por el PC, los sitios web tendrán que cambiar y encontrar su lugar si quieren sobrevivir".
Así pues, y si esta misma circunstancia se reprodujera en el universo de la narrativa de ficción, particularmente en la novela, y siguiendo las tesis de Marie-Laure Ryan de que el futuro del hipertexto depende de "un más profundo uso de las propiedades del medio al tiempo en que se abandona el modelo de la novela", me pregunto: ¿en qué medida el terminal móvil, configurado para el desarrollo de las Apps, transformará los géneros literarios, lineales y unitarios? Y si como afirma Aarseth, el usuario del cibertexto goza "del predicamento de la influencia", ¿cómo los nuevos modelos de consumo de información, en el sentido amplio del término, definirán las futuras posibilidades de la textualidad electrónica?...
Confieso que al respecto carezco de cualquier certeza... Pero no sé, si por mera melancolía, coincido con Ryan en mi escepticismo acerca "de los textos interactivos de salir de la marginalidad de lo estético", sobre todo en un entorno como el de los smartphones, en el que parece que, por el momento, se ha impuesto la "estética del juego".
La reflexión que se plantea en este post se enlaza con los artículos sobre `narrativa electrónica´ y`poesía electrónica´, cuyos autores son Domingo Sánchez-Mesa y Jan Baetens, respectivamente. Acerca de la poesía, Baetens nos dice que "al tiempo que la poesía impresa se vuelve digit@l, tenemos también poesía digit@l que se vuelve impresa". Y continúa Baetens centrando su discurso sobre las escrituras y la cibercultura, y, en particular, acerca de como los medios nuevos influyen en sus antecedentes. Nos habla Baetens, por ejemplo, de "la forma en que ha cambiado la apariencia de los periódicos: una página de USA Today parece una pantalla de ordenador".
Pero, ahora, tanto para la literatura como para cualquier tipo de narrativa, sea esta cual fuere, la realidad digit@l está sometida a una relevante adaptación a los nuevos terminales móviles que "está llevando a los usuarios a navegar desde ellos, abandonando progresivamente el ordenador de escritorio". Así pues, a mi juicio, los teóricos de la hipertextualidad deberán hacer frente a este nuevo entorno, en el cual el lenguaje y el tipo de usuario es de unas características divergentes con respecto al `cliente´del ordenador de sobremesa tradicional o, incluso, del portátil...
Los lectoautores, que merced al recurso de la interactividad aún están forjando una nueva forma de relación con la narrativa, ahora se han lanzado masívamente hacia los nuevos terminales que constituirán el cordón umbilical que nos ligue con el mundo. Cuando aún no se ha superado la "cohabitación entre los procedimientos de la estética de la inmersión y las características de la interactividad", usando las palabras de Sánchez-Mesa, debemos de repensar el "porvenir literario del hipertexto" y su "habilidad para contar historias".
Retornando al mundo de los medios de comunicación, específicamente al de la `prensa escrita´, el artículo que se citaba al comienzo de este post afirma que "hay estudios que apuntan a que son los sitios web los que necesitan una remodelación si no quieren ser sustituidos por las aplicaciones móviles y agonizar más rápidamente que sus predecesores". Abundando en esta tesis, el artículo hace hincapié en que "en un mundo multipantalla cada vez menos dominado por el PC, los sitios web tendrán que cambiar y encontrar su lugar si quieren sobrevivir".
Así pues, y si esta misma circunstancia se reprodujera en el universo de la narrativa de ficción, particularmente en la novela, y siguiendo las tesis de Marie-Laure Ryan de que el futuro del hipertexto depende de "un más profundo uso de las propiedades del medio al tiempo en que se abandona el modelo de la novela", me pregunto: ¿en qué medida el terminal móvil, configurado para el desarrollo de las Apps, transformará los géneros literarios, lineales y unitarios? Y si como afirma Aarseth, el usuario del cibertexto goza "del predicamento de la influencia", ¿cómo los nuevos modelos de consumo de información, en el sentido amplio del término, definirán las futuras posibilidades de la textualidad electrónica?...
Confieso que al respecto carezco de cualquier certeza... Pero no sé, si por mera melancolía, coincido con Ryan en mi escepticismo acerca "de los textos interactivos de salir de la marginalidad de lo estético", sobre todo en un entorno como el de los smartphones, en el que parece que, por el momento, se ha impuesto la "estética del juego".

Hola Luis,
ResponderEliminarYo creo que aunque la tecnología y el hipertexto han cambiado la narrativa, preveo que no será la narrativa quién sufra, sino los periódicos y aquellos contenidos que por su interacción con las personas, sean los que tienen que adaptarse a los nuevos medios si no quieren verse fuera del círculo. En definitiva, creo que son más los medios de comunicación quienes deben adaptarse que los propios escritores de narrativa, ya que el contenido es más valorado que el formato :)